Tienes la cerradura reventada o te has quedado fuera, y antes de llamar a nadie te surge la duda: ¿el seguro del hogar cubre el cerrajero? La respuesta corta es que casi siempre sí, pero con condiciones que conviene conocer antes de descolgar el teléfono. Te lo explicamos claro, sin letra pequeña.
Qué suele cubrir el seguro del hogar
La mayoría de pólizas multirriesgo de hogar incluyen asistencia de cerrajería de urgencia. Lo habitual es que cubran:
- Apertura tras pérdida o robo de llaves. Si no puedes entrar, mandan un cerrajero.
- Cerradura inutilizada tras un intento de robo. Aquí la cobertura suele ser amplia y entra dentro del siniestro.
- Bloqueo de la cerradura por avería. La llave gira en falso, el bombín no responde.
- Llaves olvidadas dentro de la vivienda. Ojo, esta es la que más varía entre compañías.
Qué NO te van a cubrir
Aquí es donde la gente se lleva el disgusto. Estas situaciones casi nunca entran:
- Mejoras de seguridad. Si quieres pasar a una cerradura mejor, eso lo pagas tú.
- Cambio de bombín «por si acaso». Si no hay siniestro, no hay cobertura.
- Segundas viviendas o locales no incluidos en la póliza.
- Daños que ya existían antes de contratar el seguro.
- Cerrajero que contratas por tu cuenta sin avisar antes a la compañía. Este es el error más caro.
La franquicia y el límite: la letra pequeña real
Casi todas las pólizas ponen un tope al servicio de cerrajería urgente. Por encima de ese importe, pagas tú la diferencia. Y muchas aplican franquicia, es decir, un mínimo que sale de tu bolsillo sí o sí.
Traducción: en una apertura sencilla, es bastante habitual que entre franquicia y tope acabes pagando prácticamente lo mismo que si llamas directamente a un cerrajero. Y además das parte, lo que puede encarecer tu renovación del año que viene.
Antes de nada, coge tu póliza y busca el apartado de «asistencia hogar» o «cerrajería de urgencia». Ahí están tu límite y tu franquicia. Si no lo encuentras, llama a tu compañía y pregunta las dos cifras.
El factor que nadie te cuenta: el tiempo de espera
Aunque el seguro te cubra, el proceso es este: llamas a la compañía, abren expediente, buscan un cerrajero disponible en su red y te dan una franja horaria. En una tarde de diario puede funcionar razonablemente bien. Un domingo de madrugada, con lluvia y un bebé llorando en el rellano, la espera se puede ir a varias horas.
Además, el cerrajero que te mandan viene de la red de la aseguradora, que puede estar en cualquier punto de Madrid. Nosotros tenemos local propio en Móstoles y llegamos en 20 minutos a cualquier barrio.
Entonces, ¿doy parte o llamo directamente?
Da parte al seguro si…
- Ha habido un intento de robo y la puerta está dañada. Aquí el importe es alto y el seguro cubre bien.
- No es urgente y puedes esperar.
- Tienes que arreglar marco, puerta o varios elementos a la vez.
Llama directamente a un cerrajero si…
- Es una apertura de puerta sencilla y la franquicia se come casi todo.
- Necesitas entrar ya: es de noche, festivo, o hay alguien dentro.
- Quieres un cambio de bombín preventivo o mejorar la seguridad, que no entra en póliza.
- Prefieres no dar parte y no tocar tu historial de siniestralidad.
Truco: pide el precio antes de decidir
La forma más rápida de salir de dudas es tener las dos cifras encima de la mesa: tu franquicia y el presupuesto real del cerrajero. Nosotros te confirmamos el precio por teléfono antes de salir, y si no lo aceptas no pagas el desplazamiento. Con ese número en la mano decides en treinta segundos.
Cerrajero 24 horas en Móstoles, con o sin seguro
Si estás fuera de casa ahora mismo, no pierdas media hora al teléfono con la aseguradora. Llámanos, te decimos el precio antes de movernos y en 20 minutos estamos ahí. Trabajamos con servicio de urgencia 24/7, domingos y festivos incluidos, y llevamos stock de bombines en la furgoneta para resolverlo todo en una sola visita.
Y si lo que necesitas es reforzar tu puerta después de un susto, échale un ojo a nuestra instalación de cerraduras de alta seguridad o a la reparación de puertas de seguridad.
Este artículo es informativo y general. Cada póliza tiene sus propias condiciones: consulta siempre la tuya o pregunta a tu compañía antes de decidir.
